jueves, septiembre 08, 2005


Biodiesel

Un litro de gasóleo para el coche cuesta un euro. Un litro de biodiesel hecho en casa sale por unos 60 céntimos de euro. Para fabricarlo sólo hace falta aceite vegetal virgen de colza, soja o girasol, alcohol de quemar, sosa y unos mínimos conocimientos de química. El resultado es un combustible que funciona en cualquier motor diesel. Con la subida del petróleo, a muchos les sale a cuenta llenar el depósito con lo que antes servía para la freidora.
José Miguel Díaz es uno de ellos. Su empresa, en Dos Hermanas (Sevilla), se dedica a la construcción de infraestructuras de gas y puede llegar a gastar 4.000 litros de gasóleo al mes. Tras más de dos años interesándose por el tema, ha construido una pequeña planta de combustible capaz de producir 150 litros de biodiesel en dos horas. “Estamos experimentando con la intención de montar más adelante una planta mucho más grande”, asegura José Miguel. Por Internet, ya hay varias empresas que ofrecen pequeñas plantas caseras para fabricarte tu propio combustible y listas de correo donde se comparte información y consejos sobre esta tecnología. Una pequeña instalación automatizada, capaz de producir 150 litros en hora y media, cuesta 2.400 euros. Un particular tardará bastante en amortizar la inversión, pero para una cooperativa, una empresa o un agricultor sí puede salir a cuenta. Si se utiliza aceite usado, el precio de cada litro baja aún más, aunque la complejidad técnica aumenta ya que antes hay que eliminar los residuos. Los fabricantes de automóviles no se ponen de acuerdo sobre si este tipo de combustible provoca problemas en sus modelos diesel. Mientras algunas marcas de coches lo recomiendan expresamente, otras advierten sobre futuros problemas en el motor. Las complicaciones para el motor dependen de la calidad del biodiesel producido: no es lo mismo elaborar el combustible con aceite virgen que con aceite con sabor a croqueta. En general, el biodiesel deja algo más de residuos en el motor y tiene más problemas para arrancar en frío, por lo que se suele usar mezclado con gasóleo convencional. La clave está en que la mayoría de los motores están optimizados para el combustible diesel convencional. Dependiendo de la proporción de biodiesel que se utilice, es necesario cambiar unos manguitos de caucho por otros de caucho sintético. También hay empresas que se han especializado en adaptar coches para que funcionen perfectamente con biodiesel. En cuanto a la potencia, se pierde alrededor de un 5% con respecto al gasóleo tradicional. Pero, a cambio, tiene una mayor lubricidad, lo que puede alargar la vida de determinadas piezas del motor. Diesel de cacahueteEn realidad, la idea de usar aceites vegetales como combustible no es una novedad. El primer motor diesel de la historia funcionaba con aceite de cacahuete. Su creador, el inventor alemán Rudolf Diesel, lo presentó en la Exposición Universal de París de 1900 como un “motor de aceite” y pretendía con él potenciar la agricultura como fuente de energía. Pero el girasol, o los cacahuetes, eran mucho más caros y el petróleo se impuso. Rudolf Diesel falleció años después, en 1913, en una misteriosa muerte en el canal de La Mancha que ha dado origen a multitud de teorías de la conspiración sobre las malignas petroleras. Sin embargo un siglo después, a pesar de que el petróleo supera su máximo histórico cada semana, el precio del gasóleo antes de impuestos sigue siendo más barato que el que se consigue con aceite vegetal. La trampa para que salgan las cuentas a los particulares que fabrican su propio biodiesel está en los impuestos. Los combustibles de origen vegetal están exentos del pago de los impuestos especiales que gravan al gasóleo o la gasolina y que, en el caso de España, suponen cerca del 70% del precio. No hay campo suficienteIncluso con un petróleo a unos inimaginables 200 o 300 dólares el barril, la producción de combustibles de origen vegetal jamás podría servir como único sustituto, por mucho que se puedan abaratar los precios de producción. Ni siquiera utilizando todo el terreno cultivable del mundo habría biodiesel suficiente como para prescindir del gasóleo que se saca del petróleo.
El biodiesel está provocando que suba el precio del girasol, la colza y la soja Lo explican las propias empresas del sector. “Estamos construyendo una planta de biodiesel con capacidad para 50.000 toneladas al año. Cuando esté terminada, consumirá el 7% de toda la producción española de aceite de girasol. Sin embargo, sólo servirá para abastecer el 0,01% del consumo de gasóleo de la Comunidad de Madrid”, asegura Alfonso Lanseros, un consultor que trabaja para Hispanoamericana de Biocombustibles. Esta pequeña aportación al mercado de la energía no abarata el petróleo. Es una gota en un mar. Pero sí está provocando que suban los precios de la soja, el girasol o la colza. La producción en Europa está aumentando ya que el biodiesel que se produce de forma industrial se vende después al precio del gasóleo convencional. La Unión Europea pretende que, para el 2010, este tipo de combustibles alcancen el 5% del mercado, pero para ello será necesario importar de países extracomunitarios y aumentar la producción en todo el mundo. De hecho, algunos críticos aseguran que la apuesta europea por los biocombustibles podría provocar indirectamente hambrunas en el Tercer Mundo al derivar gran parte de la actual producción de cereales y otros alimentos hacia los insaciables depósitos de los automóviles. Los más optimistas, por otro lado, plantean la posibilidad de cultivar en gigantescas piscinas de agua salada un tipo de alga capaz de conseguir muchísimo más rendimiento por hectárea que el girasol, la colza o la soja. Otros sueñan incluso con plantas modificadas genéticamente, capaces de producir aún más aceite. Con la tecnología actual, hoy es impensable la opción de sustituir el petróleo por biocombustibles. Aunque, al ritmo al que sube el litro de gasóleo, puede que llegue a ser más caro que el aceite de oliva virgen extra.