miércoles, octubre 05, 2005

Documentos sociales o mentes insaciables?

Hace poco salía a la luz Writely, un procesador de textos basado en web, muy interactivo (realmente deberíamos buscar algún término menos geeky para hablar de aplicaciones que usen AJAX ampliamente) y muy "social" en el sentido que permite multicolaboración, poder compartir documentos, etc.Decir, eso sí, que no está solo en absoluto. Tenemos igualmente a Zoho Writer, SynchroEdit, Writeboard, JotSpot Live y otros cuantos, todos con sus más y sus menos, pero muy centrados en lo mismo: procesadores/editores basados en web, con herramientas de colaboración y un toque social. Cosa que por cierto no tiene nada de nuevo, realmente.Y estos son los que han aparecido en apenas unas semanitas. ¿Estamos a punto de indigestarnos una vez más con una sobredosis del producto X? Yo personalmente no uso ninguno de estos servicios todavía, y mirando mis necesidades diarias, no me veo utilizandolos durante una buena temporada. El tiempo lo dirá.Lo más feo del asunto es que como cualquier otro servicio "social", son todos extremadamente centralizados, y posiblemente pase lo mismo que ha pasado con sitios como del.icio.us, donde, aunque haya otros mucho mejores, se pondrá la corona el que antes coja mayor aceptación, no necesariamente el que ofrezca mejores posibilidades. Si el futuro de la red pasa por convertirse en algo donde las herramientas definitoriamente sociales sean las que nos empujen a una nueva manera en que las masas (no solo los geeks de turno) usen la red, no lo estamos haciendo todo lo bien que pudieramos, pienso yo. Que las tecnologías actuales son difíciles de alterar y propagar no es secreto, pero si estas tecnologías son tan emergentes, tan nuevas, tan innovadoras... ¿no podríamos empezar a desarrollarlas con un poco más de sentido común? Hoy por hoy, y desde ese punto de vista, la herramienta más "social" a nivel global que existe en Internet sigue siendo el correo electrónico, y por ende, las listas de correo, al estar directamente ligadas al mismo y poner sobre la mesa a grupos de personas, no solo a conversaciones "1 to 1". Nos funciona a todos, dá igual el ordenador que usemos o con quién registremos nuestro correo, quién es nuestro proveedor, dónde estemos o a quién necesitemos escribir. Que nos está vapuleando el spam no se discute, pero hasta que no surjan estándares, protocolos o especificaciones lo suficientemente genéricas y globalmente aceptadas e implementadas para que todo este abanico de nuevas herramientas "sociales" sepan hablar entre ellas, sin pelearse, sin intentar cobrar protagonismo, y sin esperar a que el resto lo haga como nosotros (o al revés), mientras con un pié caminamos hacia adelante, con el otro vamos hacia atrás, o en el mejor de los casos, sencillamente no se mueve. En este entorno, los términos social y centralizado no casan muy bien y sin embargo, es lo que estamos creando, y además, celebrando.